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Estudio del paciente con una enfermedad infecciosa

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INTRODUCCIÓN

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PERSPECTIVA HISTÓRICA

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Los orígenes del campo de las enfermedades infecciosas son humildes. La idea de que las enfermedades contagiosas se debían a un miasma (“mal aire”) puede ubicarse a mediados del siglo xvi, por lo menos. No fue sino hasta el trabajo de Louis Pasteur y Robert Koch a finales del siglo xix que hubo evidencia creíble que respaldaba la teoría de gérmenes de la enfermedad; es decir, que los microorganismos son la causa directa de las infecciones. A diferencia de este inicio relativamente lento, en el siglo xx hubo avances notables en el campo de las enfermedades infecciosas y pronto se identificaron los microorganismos etiológicos de muchas enfermedades infecciosas. Además, el descubrimiento de los antibióticos y el advenimiento de las vacunas contra algunas de las infecciones más letales y debilitantes modificaron mucho el panorama de la salud humana. En realidad, en el siglo xx se eliminó la viruela, uno de los grandes azotes en la historia de la humanidad. Estos importantes éxitos llevaron al erudito Aidan Cockburn a escribir en su publicación de 1963 titulada La evolución y erradicación de las enfermedades infecciosas: “Parece razonable anticipar que en un tiempo mensurable...todas las infecciones principales habrán desaparecido”. El profesor Cockburn no era el único con esta idea. Robert Petersdorf, un reconocido experto en enfermedades infecciosas y anterior editor de este libro, escribió en 1978 que “incluso con mis grandes lealtades personales a las enfermedades infecciosas, no puedo concebir la necesidad de 309 más [graduados en enfermedades infecciosas], a menos que ocupen su tiempo en cultivarse entre sí”. Dado el enorme crecimiento en el interés en el microbioma en los últimos cinco años, es posible que la declaración del Dr. Petersdorf haya sido irónicamente clarividente, aunque no podía tener idea de lo que esperaba a la humanidad, con la arremetida de enfermedades infecciosas nuevas, emergentes y reemergentes.

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Está claro que incluso con todos los avances del siglo xx, las enfermedades infecciosas todavía representan un problema muy importante para los pacientes y los médicos por igual. Además, durante la segunda mitad del siglo se demostró que varias enfermedades crónicas eran consecuencia directa o indirecta de microbios infecciosos; quizá los ejemplos más notables sean las relaciones de Helicobacter pylori con la enfermedad ulcerosa péptica y el carcinoma gástrico, el virus del papiloma humano con el cáncer cervicouterino y los virus de las hepatitis B y C con el cáncer hepático. En realidad, se sabe que ∼16% de las neoplasias malignas se relaciona con una causa infecciosa. Además, muchas enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes todavía tienen un impacto abrumador en la salud global; el VIH/sida, la gripe pandémica y el síndrome respiratorio agudo grave (SARS, severe acute respiratory syndrome) son sólo unos ejemplos. El temor a patógenos que pueden usarse como armas bioterroristas está siempre presente y representa una amenaza enorme a la salud ...

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