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INTRODUCCIÓN

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El electrocardiograma (ECG o EKG) es el registro gráfico de los potenciales eléctricos generados por el corazón. Las señales se reciben a través de electrodos metálicos que se adhieren a las extremidades y a la pared torácica y posteriormente se amplifican y registran con el electrocardiógrafo. Las derivaciones del ECG reciben, en realidad, las diferencias instantáneas de potencial entre estos electrodos.

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La utilidad clínica del ECG se deriva de su disponibilidad inmediata como técnica sin penetración corporal, es económica y sumamente versátil. Además de identificar arritmias, alteraciones de la conducción e isquemia miocárdica, la electrocardiografía revela datos relacionados con alteraciones metabólicas que ponen en peligro la vida del enfermo (p. ej., hiperpotasemia) o aumentan la predisposición a la muerte cardiaca súbita (p. ej., síndromes de prolongación de QT).

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ELECTROFISIOLOGÍA

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(Véanse también los caps. 274 y 276) La despolarización cardiaca es el paso que inicia la contracción. Las corrientes eléctricas que viajan por el corazón se originan en tres elementos diferentes: las células cardiacas con función de marcapasos, el tejido especializado de la conducción y el propio miocardio. Sin embargo, el ECG sólo registra los potenciales de despolarización (estimulación) y repolarización (recuperación) generados por el “trabajo” del miocardio auricular y ventricular.

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El estímulo para la despolarización que induce el latido cardiaco normal se origina en el nódulo sinoauricular (SA) (fig. 268-1) o sinusal, que está formado por un conjunto de células marcapasos. Éstas descargan de forma espontánea, es decir, poseen automatismo. La primera fase de la activación eléctrica del corazón consiste en la expansión de la onda de despolarización a través de las aurículas derecha e izquierda y seguida de la contracción auricular. A continuación, el impulso estimula a las células del nódulo sinusal y los tejidos especializados de la conducción del nódulo auriculoventricular (AV) y en el haz de His; juntas, estas dos regiones conforman la unión AV. El haz de His se bifurca formando dos ramas principales, derecha e izquierda, que transmiten rápidamente la onda de despolarización hacia el miocardio de los ventrículos derecho e izquierdo a través de las fibras de Purkinje. La rama izquierda del haz de His se divide, a su vez, en dos: un fascículo anterior y otro posterior. Por último, los frentes de despolarización se extienden a través de la pared ventricular, desde el endocardio hacia el epicardio, lo que desencadena la contracción ventricular.

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FIGURA 268-1.

Esquema del sistema de conducción cardiaca.

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Puesto que las ondas de despolarización y repolarización cardiaca tienen una dirección y una magnitud determinadas, es posible representarlas por medio de vectores. El análisis vectorial ilustra un concepto básico de la electrocardiografía: el ECG registra en la superficie cutánea la compleja suma espacial y temporal de los potenciales eléctricos de múltiples fibras del miocardio. Este ...

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