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INTRODUCCIÓN

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FUNCIONES NORMALES DEL PERICARDIO

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El pericardio normal es un saco de doble capa; la capa visceral es una membrana serosa separada por una pequeña cantidad de líquido (15 a 50 mL) de ultrafiltrado plasmático, producido por el pericardio parietal fibroso. El pericardio normal, al ejercer una fuerza restrictiva, impide la dilatación repentina de las cavidades cardiacas, en particular de la aurícula y ventrículo derechos durante el ejercicio y en la hipervolemia. También fija la posición anatómica del corazón y probablemente retarda la propagación de infecciones desde los pulmones y cavidades pleurales, a la víscera cardiaca. A pesar de ello, la ausencia total del pericardio, sea congénita o después de cirugía, no origina enfermedad clínica manifiesta. En el caso de defectos parciales pericárdicos izquierdos, la arteria pulmonar y la aurícula izquierda pueden sobresalir a través del defecto; en muy contadas ocasiones, la hernia y la estrangulación de la aurícula izquierda pueden ocasionar la muerte súbita.

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PERICARDITIS AGUDA

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La pericarditis aguda es, con mucho, el proceso patológico más frecuente que afecta el pericardio (cuadro 288-1) y posee cuatro características diagnósticas principales:

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  1. En la pericarditis infecciosa aguda y en muchas de las formas supuestamente vinculadas con hipersensibilidad o autoinmunidad hay habitualmente dolor torácico. El dolor de la pericarditis aguda suele ser intenso, retroesternal y en el área precordial izquierda, y se irradia al cuello, los brazos o el hombro izquierdo. A menudo el dolor es pleurítico, consecuencia de inflamación pleural acompañante (es decir, punzante y agravado por la inspiración y la tos), pero a veces es constante, constrictivo e irradia a uno u otro brazo (o a ambos), y se asemeja al de la isquemia del miocardio; en consecuencia, es frecuente que surjan confusiones con el infarto agudo de miocardio (AMI, acute myocardial infarction). Sin embargo, como dato característico, a veces el dolor pericárdico cede cuando la persona se sienta y flexiona la cintura hacia delante, y se intensifica por el decúbito dorsal (cap. 19). El dolor a menudo no está presente en la pericarditis tuberculosa de evolución lenta, la pericarditis después de radiación y las formas neoplásicas, urémica y constrictiva.

    Diferenciar entre AMI y pericarditis resulta difícil cuando en el caso de la pericarditis aguda aumentan los biomarcadores séricos de daño miocárdico, como la troponina y la creatina cinasa-MB, tal vez por la afectación concomitante del epicardio en el proceso inflamatorio (una epimiocarditis), y como resultado, la necrosis de miocitos. Sin embargo, dichos incrementos en caso de presentarse son muy pequeños, ante la amplia elevación del segmento ST electrocardiográfico en la pericarditis. Dicha disociación es útil para distinguir entre las dos entidades mencionadas.

  2. El frote pericárdico es audible en algún punto en cerca de 85% de los pacientes con pericarditis aguda, y puede poseer incluso tres componentes por cada ciclo cardiaco, tiene tono alto y entre sus características se describen la de ...

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