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INTRODUCCIÓN

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El objetivo primario del tratamiento del cáncer es erradicar la enfermedad. Si este objetivo no puede lograrse, el tratamiento se enfoca en la paliación, disminución de los síntomas y conservación de la calidad de vida al tiempo que se intenta prolongarla. El aforismo primum non nocere (ante todo, no hacer daño) no es necesariamente el principio que rige el tratamiento del cáncer. Cuando es posible curarlo, el cáncer puede tratarse pese a la certidumbre de efectos tóxicos graves y probablemente letales. Todo tratamiento del cáncer conlleva posible daño y es probable que su aplicación produzca efectos tóxicos sin ningún beneficio. El índice terapéutico de muchas intervenciones es muy estrecho y la mayor parte de los tratamientos se administra hasta el grado de ocasionar estados tóxicos. En cambio, cuando el objetivo clínico es la paliación, la atención cuidadosa a la reducción de la toxicidad de los tratamientos potencialmente tóxicos se vuelve una meta importante. Sea cual sea el escenario clínico, el principio que guía el tratamiento del cáncer será siempre primum succerrere, “primero ayudar”. Los procedimientos quirúrgicos radicales, la radioterapia hiperfraccionada de campo amplio, la quimioterapia en dosis altas y las dosis máximas tolerables de citocinas como la interleucina (IL) 2 se utilizan en ciertos contextos en los que 100% de los pacientes presentará toxicidad y efectos secundarios derivados de la intervención y sólo una fracción de los pacientes experimentará efectos beneficiosos a consecuencia de ésta. Uno de los desafíos del tratamiento es utilizar las diversas modalidades de tratamiento solas y en combinación, a fin de elevar las posibilidades de beneficio para el paciente.

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Los tratamientos del cáncer se dividen en cuatro grupos principales: cirugía, radioterapia (incluida terapéutica fotodinámica), quimioterapia (incluidos hormonoterapia y tratamiento molecular) y bioterapia (incluidas inmunoterapia y genoterapia). Tales modalidades se usan a menudo en combinación y los fármacos que pertenecen a una categoría actúan por diversos mecanismos. Por ejemplo, la quimioterapia del cáncer puede inducir diferenciación, mientras los anticuerpos (una forma de inmunoterapia) pueden utilizarse para administrar radioterapia. La cirugía y la radioterapia se consideran tratamientos locales, aunque sus efectos pueden influir en el comportamiento tumoral en lugares distantes. La quimioterapia y la bioterapia suelen ser tratamientos sistémicos. La oncología (estudio de los tumores que incluye las modalidades terapéuticas) es un esfuerzo multidisciplinario que abarca campos de experiencia relacionados con cirugía, radioterapia y medicina interna. El tratamiento de pacientes con cánceres hematológicos suele ser aplicado de manera conjunta por hematólogos y oncólogos médicos.

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El cáncer actúa en muchos sentidos como un órgano que intenta regular su propio crecimiento. Sin embargo, los cánceres no han establecido un límite apropiado respecto a cuánto crecimiento se debe permitir. Los órganos normales y los cánceres comparten la propiedad de 1) tener una población de células en ciclo y en renovación constante y 2) una población de células que no se encuentra en ciclo. En los cánceres, las células que no se están dividiendo son heterogéneas; algunas ...

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