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INTRODUCTIÓN

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El estudio de los antígenos y anticuerpos eritrocíticos constituye el fundamento de la medicina transfusional. Al principio, estos antígenos se caracterizaron mediante estudios serológicos, pero actualmente se conoce la composición molecular y estructura de muchos de ellos. Estos antígenos, tanto carbohidratos como proteínas, se asignan a un sistema de grupo sanguíneo en función de la estructura y semejanza de los epítopos determinantes. Hay otros elementos celulares de la sangre y proteínas del plasma que también son antigénicos y que pueden dar lugar a una aloinmunización, es decir, a la producción de anticuerpos dirigidos contra los antígenos del grupo sanguíneo de otra persona. Estos anticuerpos se denominan aloanticuerpos.

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Los anticuerpos dirigidos contra los antígenos eritrocíticos pueden aparecer como consecuencia de una exposición “natural”, especialmente a los carbohidratos que se asemejan a algunos antígenos de los grupos sanguíneos. Estos anticuerpos inducidos por estímulos naturales suelen formarse a través de una respuesta independiente de las células T (por tanto, sin generar memoria) y pertenecen al isotipo IgM. Los autoanticuerpos (anticuerpos dirigidos contra antígenos de grupo sanguíneo autógeno) se forman espontáneamente o son la secuela de una infección (p. ej., por Mycoplasma pneumoniae) y también suelen ser anticuerpos IgM. Estos anticuerpos con frecuencia carecen de importancia clínica dada su escasa afinidad por el antígeno a la temperatura corporal. Sin embargo, los anticuerpos IgM pueden activar la cascada del complemento y provocar hemólisis. Los anticuerpos que se forman como consecuencia de una exposición alogénica, como durante una transfusión o un embarazo, suelen ser IgG. Habitualmente, los anticuerpos IgG se unen al antígeno a temperaturas más elevadas y pueden provocar hemólisis de los eritrocitos. A diferencia de los anticuerpos IgM, los anticuerpos IgG atraviesan la placenta, se unen a los eritrocitos fetales que llevan el antígeno correspondiente y provocan la enfermedad hemolítica del recién nacido o hidropesía fetal.

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La aloinmunización frente a leucocitos, plaquetas y proteínas plasmáticas también puede dar lugar a complicaciones por una transfusión, como fiebre y urticaria, pero no suele dar lugar a hemólisis. Estos aloanticuerpos no se analizan de manera sistemática, pero se pueden detectar mediante análisis especiales.

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ANTÍGENOS Y ANTICUERPOS DEL SISTEMA ABO

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El primer sistema de antígenos de los grupos sanguíneos, identificado en el año 1900, fue el llamado ABO, el más importante en la medicina de las transfusiones. Los principales grupos sanguíneos de este sistema son: A, B, AB y O. Los eritrocitos del tipo O carecen de los antígenos A o B. Estos antígenos son carbohidratos fijados a un armazón precursor, se pueden encontrar en la membrana celular bien como glucoesfingolípidos o como glucoproteínas y se secretan al plasma y los líquidos corporales en forma de glucoproteínas. La sustancia H es el precursor inmediato al que se unen los antígenos A y B. La sustancia H está formada por la unión de fucosa a un armazón básico de glucolípido o glucoproteína. La adición ...

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