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INTRODUCTIÓN

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El consumo excesivo y prolongado de bebidas alcohólicas es una de las principales causas de hepatopatía. Por persona, el consumo de alcohol y la frecuencia de cirrosis aumentaron en los últimos 10 años en el Reino Unido y Rusia, pero en muchos países desarrollados disminuyó, incluido Estados Unidos. Los signos patológicos de la hepatopatía alcohólica comprenden tres lesiones importantes que rara vez ocurren de manera aislada: 1) esteatosis hepática (hígado graso); 2) hepatitis alcohólica, y 3) cirrosis. El primero de estos signos aparece en >90% de quienes beben en abundancia y lo han hecho por largos periodos (crónicos). Un porcentaje mucho menor de estos bebedores evolucionará hasta presentar hepatitis alcohólica, que se considera precursora de la cirrosis. El pronóstico de la hepatopatía alcohólica grave es sombrío; la mortalidad de los sujetos que tienen hepatitis alcohólica y cirrosis es de alrededor del 60% a los cuatro años. Si bien se considera que el alcohol es una hepatotoxina directa, sólo de 10 a 20% de los alcohólicos terminará por mostrar hepatitis alcohólica. No se sabe la explicación de esta aparente paradoja, pero comprende la interacción compleja de factores facilitadores, como la frecuencia de consumo, la alimentación y el género (masculino o femenino).

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ETIOLOGÍA Y PATOGENIA

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La cantidad de bebidas ingeridas y la duración del consumo de alcohol constituyen los factores más importantes de riesgo que intervienen en la aparición de hepatopatía alcohólica (cuadro 307-1). No hay tanta certeza sobre la importancia del tipo de bebida alcohólica, es decir, vino de mesa, cerveza o licores, ni el patrón de consumo (diario o lapsos de desenfreno). Para que la lesión del hígado progrese y supere la etapa de hígado graso, al parecer se necesitan otros factores de riesgo que siguen sin definirse por completo. Se conocen predisposiciones genéticas para el alcoholismo (cap. 392) y también genes que pudieran intervenir (candidatos) en la esteatosis y la fibrosis hepáticas, pero el género es el factor determinante en la hepatopatía alcohólica. Las mujeres están más predispuestas a la lesión hepática alcohólica que los varones; padecen hepatopatía avanzada con un consumo de alcohol mucho menor que los varones. En general, el tiempo que tarda en desarrollarse la enfermedad hepática guarda una relación directa con la cantidad de alcohol consumido. Cuando se calcula el consumo de alcohol, es conveniente saber que una cerveza, 113.6 ml de vino o 28.4 ml de licor con 80% de alcohol contienen todos cerca de 12 g de alcohol. El umbral para desarrollar una hepatopatía alcohólica grave en los varones es un consumo >60 a 80 g/día de alcohol durante 10 años, mientras que las mujeres tienen mayor riesgo de experimentar una lesión hepática de la misma magnitud si consumen tan sólo de 20 a 40 g/día. La ingestión de 160 g/día se acompaña de un incremento del riesgo de 25 veces de padecer cirrosis alcohólica. Es probable que las diferencias entre los géneros ...

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