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INTRODUCTIÓN

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El trasplante hepático, que es la sustitución del hígado original enfermo por un órgano sano (aloinjerto), ha progresado desde ser un procedimiento experimental que se realizaba en individuos muy graves, hasta una técnica que salva la vida y que se realiza mucho antes de llegar a la hepatopatía terminal. La estrategia más avanzada técnicamente y la preferida es el trasplante ortotópico, en que se extrae el órgano original y se coloca el órgano donado, en el mismo sitio anatómico. Practicado inicialmente en el decenio de 1960 por Starzl en la Universidad de Colorado y más tarde en la Universidad de Pittsburgh y luego por Calne en Cambridge, Inglaterra, el trasplante hepático se realiza de manera sistemática en todo el mundo. Los buenos resultados, medidos por la supervivencia anual, han mejorado de alrededor de 30% en el decenio de 1970 a casi 90% hoy en día. Estas posibilidades mayores de prolongar la vida, que se observan en los comienzos del decenio de 1980, fueron consecuencia de refinamientos en la técnica operatoria, mejoría en la obtención y conservación de órganos, progresos en el tratamiento inmunodepresor y quizá de mayor trascendencia, la selección del paciente y el momento de la cirugía. A pesar de la morbilidad y la mortalidad perioperatorias y de los aspectos técnicos y asistenciales del método y sus costos, el trasplante de hígado se ha vuelto el procedimiento de elección en individuos elegibles cuya hepatopatía aguda o crónica es progresiva y letal y que no mejora con tratamiento médico. Con base en el nivel de éxito actual, el número de trasplantes hepáticos ha ido en aumento cada año; en 2009, 6 320 pacientes recibieron aloinjertos hepáticos en Estados Unidos, Aun así, la demanda de hígados todavía rebasa la disponibilidad. Para 2010 había 16 785 pacientes en la lista de espera de trasplante hepático en Estados Unidos. En reacción a esta escasez de órganos, muchos centros de trasplante han comenzado a complementar el injerto de hígado obtenido de cadáver con el injerto de un órgano de donador vivo.

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INDICACIONES

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Los posibles candidatos para recibir un trasplante hepático son niños y adultos que, en ausencia de contraindicaciones (véase más adelante en este capítulo), sufren una enfermedad hepática grave e irreversible para la que no hay o se han agotado los tratamientos médicos y quirúrgicos alternativos. El momento de realizar la cirugía es de importancia fundamental. De hecho, se considera que el perfeccionamiento de los criterios de selección de los pacientes y de programación de la cirugía ha contribuido más al aumento de los éxitos del trasplante hepático en el decenio de 1980 que el conjunto de importantes avances técnicos e inmunológicos logrados. Aunque la enfermedad debe estar avanzada y haya que dar oportunidad a que se produzca su estabilización o mejoría, de modo espontáneo o inducido por el tratamiento, el trasplante debe realizarse lo suficientemente pronto para que el procedimiento quirúrgico tenga probabilidades de éxito. Lo ...

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