Skip to Main Content

+

Se sabe que las inflamaciones y las infecciones sistémicas aceleran la aterogénesis en los modelos animales. Si la probabilidad de un episodio vascular se relaciona con los cambios del estado inflamatorio, la infección o la vacunación podría aumentar el riesgo de tales episodios. Para comprobar esta hipótesis, Smeeth et al. (2004) examinaron la incidencia del infarto de miocardio (MI, del inglés myocardial infarction) y del ictus tras la vacunación y tras la infección aguda. Como fuente de datos utilizaron la General Practice Research Database (GPRD), la mayor fuente de datos continuos sobre enfermedades y hábitos de prescripción del Reino Unido.

+

Para su inclusión, los pacientes tenían que llevar, entre 1987 y 2001, al menos 1 año registrados en alguna consulta que enviase información a la GPRD. Se revisaron los pacientes con MI o ictus ≥ 6 meses después del inicio de su seguimiento. Se resumieron los datos referentes a las vacunaciones contra la gripe, el tétanos y la infección neumocócica junto con información sobre las infecciones urinarias agudas y las infecciones de vías respiratorias, como neumonía, bronquitis, "infecciones del pecho" y gripe. Las comparaciones intrapersonales se realizaron mediante el método de las series de casos. La hipótesis nula fue que las tasas de episodios vasculares son constantes y no se ven afectadas por la vacunación, ni por la infección. El período de exposición a la vacunación o la infección se definió como de hasta 91 días y se subdividió en períodos de 1-3 días, 4-7 días, 8-14 días, 15-28 días y 29-91 días.

+

De los más de 60 000 pacientes con MI que se incluyeron en el estudio, 53 709 tenían un primer MI y 12 134 una recurrencia. De los más de 55 000 pacientes con ictus, 50 766 tenían un primer ictus y 12 804 un ictus posterior. Más de 13 000 pacientes con MI y 12 572 pacientes con ictus resultaron excluidos de algunos análisis por ser dudosas las fechas de vacunación. La vacunación no aumentó la tasa de primeros infartos e ictus en los 3 meses siguientes. Sin embargo, las tasas de MI e ictus se vieron aumentadas por factores de 4.95 y 3.19, respectivamente, en los 3 primeros días tras una infección respiratoria aguda. Las tasas de incidencia cayeron durante las semanas siguientes. Se documentaron efectos similares para los MI y los ictus recurrentes, pero la magnitud de los efectos fue menor.

+

Así, los autores han mostrado que en los primeros 3 días después de las infecciones naturales más frecuentes, las tasas de MI e ictus aumentan transitoriamente. El hallazgo de que tanto las infecciones respiratorias como las urinarias pueden producir este aumento del riesgo sugiere que el efecto no tiene que ver con el tipo específico de infección y respalda la hipótesis de que es la propia inflamación sistémica la que altera la probabilidad de un episodio vascular. Aunque los autores reconocen la posibilidad de que haya muchos factores de confusión, el diseño del estudio—en ...

Pop-up div Successfully Displayed

This div only appears when the trigger link is hovered over. Otherwise it is hidden from view.