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La radioterapia convencional de haz externo se utiliza con frecuencia para tratar los macroadenomas hipofisarios no extirpados con cirugía o que no responden correctamente al tratamiento médico. Con el tiempo, la radioterapia suele controlar el crecimiento del tumor y, en los funcionantes, reduce o corrige el exceso de hormonas hipofisarias. Aunque la complicación más frecuente de la radioterapia es el hipopituitarismo, el riesgo de tumores intracraneales inducidos por la radiación es un motivo de preocupación importante en este tipo de tratamiento. La mayoría de los estudios longitudinales de observación, aunque no todos, demuestran que la incidencia y el riesgo relativo de un segundo tumor cerebral en los pacientes tratados con radioterapia convencional son mayores que en la población general.

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Minniti et al. (2005) actualizaron los resultados de un estudio en progreso sobre pacientes tratados con radioterapia convencional por adenomas hipofisarios. Su cohorte de 426 pacientes tratados entre 1962 y 1994 consta de 263 casos de tumores hipofisarios no funcionantes, 135 tumores secretores de hormonas y 28 de tumores cuyo estado secretor se desconoce. La mayor parte de los pacientes (80%) fue tratada con cirugía previa a la radioterapia. Las dosis de radiación fueron de 40-50 Gy en 76% de los casos y > 50 Gy en 23%. El desarrollo de un segundo tumor se estableció mediante el seguimiento endocrinológico o por un cuestionario postal remitido al médico responsable. Se procedió a la detección selectiva de otros tumores malignos en la cohorte utilizando el Thames Cancer Registry. y el National Health Service Central Register. La mediana del seguimiento fue de 12 años (límites, 0 a 28,4 años) y el seguimiento total fue de 5749 personas-años.

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De los 426 pacientes, 11 desarrollaron un segundo tumor intracraneal que afectó a la región de entrada de los campos de radiación. Los tumores fueron 5 meningiomas (media de aparición, 6.7 años), 4 astrocitomas de alto grado (media de aparición, 20.8 años), 1 sarcoma meníngeo y 1 tumor neuroectodérmico primitivo. Las variables tales como la dosis de radiación, la edad, el sexo, el tipo de adenoma, la extensión del tumor y el tratamiento médico no permitieron predecir el desarrollo de la neoplasia maligna intracraneal en los análisis unifactoriales. El riesgo acumulado actuarial de un segundo tumor intracraneal fue de 2.0% (IC 95%, 0.9%-4.4%) a los 10 años, 2.4% (IC 95%, 1.2%-5.0%) a los 20 años y 8.5% (IC 95%, 3.1%-21.8%) a los 30 años, con un riesgo relativo global de 10.5% (IC 95%, 4.3%-16.7%) en comparación con la población general. En concreto, el riesgo relativo de desarrollar un tumor glial fue de 7.0 y el de presentar un meningioma, de 24.3. La estratificación de estos datos según el intervalo entre el tratamiento y la identificación del tumor cerebral mostró que el riesgo relativo era de 24.2 entre los 5 y 10 años, de 2.9 entre los 10 y 19 años y de 28.5 entre los 20 y 29 años, en correspondencia con las distintas latencias del desarrollo ...

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