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Es frecuente identificar nódulos suprarrenales clínicamente silentes, o “incidentalomas” durante los estudios abdominales de imagen realizados para la valoración de síntomas no relacionados con las glándulas suprarrenales. Cuando se detecta un nódulo, hay que llevar a cabo una evaluación clínica para determinar (1) su estado funcional, y (2) su naturaleza benigna o maligna. En esta valoración son fundamentales la anamnesis y la exploración física. Por ejemplo, en un paciente con antecedentes conocidos de cáncer, será mucho más probable una metástasis suprarrenal que un tumor primitivo de la glándula. El hallazgo de características de la enfermedad de Cushing obliga a estudiar con rapidez y cuidado la presencia de cortisol libre en orina y las respuestas a la supresión con dexametasona.

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Tanto en el síndrome de Cushing como en los tumores suprarrenales puede haber una virilización que a menudo se asocia a elevación de las concentraciones de dehidroepiandrosterona (DHEA). Una historia de hipertensión es compatible con un adenoma secretor de cortisol o de aldosterona y también con un feocromocitoma. Si bien todas estas peculiaridades pueden orientar el estudio clínico, algunos incidentalomas funcionales muestran sólo manifestaciones subclínicas. Por tanto, las normas de consenso actuales de los National Institutes of Health (NIH) de EE.UU. recomiendan practicar una prueba de supresión con 1 mg de dexametasona y una medición de las metanefrinas libres en el plasma (NIH, 2002) a todos los pacientes con tales nódulos. En los pacientes hipertensos debe hacerse también una determinación del potasio sérico y del cociente aldosterona plasmática/actividad de renina plamática (se considera que un cociente >25-30 es anormal).

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Luego de descartar la hipersecreción hormonal, el reto consiste en identificar los raros tumores malignos entre la gran mayoría de tumores benignos. De forma tradicional, se admite que el tamaño del nódulo suprarrenal es el factor de predicción más importante de la existencia de una neoplasia maligna. Por ejemplo, el riesgo de cáncer oscila en torno a 2% en los tumores menores de 2 cm, mientras que se aproxima a 25% en los mayores de 6 cm. En fechas recientes, comenzó a prestarse gran atención a las características de estas masas en la tomografía computarizada (CT, del inglés computed tomography) o en la resonancia magnética (MRI, del inglés magnetic resonance imaging), denominadas en conjunto “fenotipo de imagen”, con el fin de establecer aquellas características radiográficas que pudieran ser útiles para diferenciar los adenomas, los carcinomas y las metástasis de otras neoplasias. Los resultados de varios estudios sugieren que los valores bajos de atenuación en las imágenes de CT sin contraste permiten diferenciar los adenomas suprarrenales, de baja densidad, de las lesiones malignas o metastásicas, que tìpicamente tienen densidades > 20 unidades Hounsfield (HU). Sin embargo, en pocos de esos estudios se confirmó el diagnóstico mediante estudios histopatológicos, lo que limita la aceptación clínica general de esta información para el proceso de valoración.

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Los investigadores de la Cleveland Clinic revisaron retrospectivamente los resultados anatomopatológicos de 151 nódulos suprarrenales extirpados y establecieron correlaciones entre ellos ...

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