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Los pacientes con accidentes isquémicos transitorios (TIA, del inglés transient ischemic attack) presentan un riesgo elevado de padecer un ictus a corto plazo. La muy usada escala ABCD2 ayuda a los médicos a predecir este riesgo usando simples fragmentos de información disponibles en la historia y en la exploración clínica, como edad, tensión arterial, diagnóstico de diabetes y características clínicas y duración del TIA. Otros factores pueden influir sobre el riesgo de ictus posterior a un TIA, como el antecedente de múltiples TIA, estenosis carotídea homolateral y presencia, en la MRI, de un infarto agudo en el momento del TIA. Un reciente estudio (Merwick et al., 2010) se propuso determinar si la adición de estos factores a la escala ABCD2 mejora su precisión para pronosticar ictus recurrentes.

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Los autores llevaron a cabo un estudio multicéntrico internacional combinado de pacientes con TIA. Se examinó a 3886 pacientes, incluyendo 2654 en una muestra de derivación y otros 1232 en una muestra de validación. En la muestra de derivación, se disponía de las tasas de ictus en el seguimiento a los 7 días en el  97% de los pacientes y en el 71% a los 90 días. Como estaba previsto por estudios previos, la tasa de ictus posterior aumentó en paralelo con la puntuación ABCD2; el riesgo de ictus a los 7 días fue del 0.6% en pacientes con una puntuación de 0–3, del 2.5% con una puntuación de 4–5 y del 4.3% con una puntuación de 6–7 (p < .0001 para la tendencia).

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Análisis previos habían indicado que el “TIA doble” (un TIA en los 7 días anteriores al TIA índice) es un factor de riesgo independiente de ictus recurrente. Se asignaron 2 puntos por TIA doble para crear una escala ABCD3 que fuera de 0 a 9 puntos. Los estadísticos C de la cohorte de derivación fueron significativamente mejores para la escala ABCD3 que para la ABCD2 a los 7, 28 y 90 días, pero no a los 2 días. Se examinó posteriormente si la adición de hallazgos de alto riesgo en los estudios de imagen tras un TIA —concretamente estrechamiento de la arteria carótida homolateral >50% (determinado por angiografía mediante ecografía, CT o MR, o mediante angiografía por catéter) o la presencia de un infarto agudo en el momento del TIA mediante MRI con técnica de difusión— mejoraba la predicción del riesgo de ictus posterior. Al asignar 2 puntos más por cada uno de esos hallazgos de imagen, los autores crearon una escala ABCD3-I de 0 a 13 puntos, definiéndose 0–3 como riesgo bajo, 4–7 como riesgo medio y 8–13 como riesgo alto.

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La mejora neta de la reclasificación a los 90 días respecto a la ABCD2 fue del 29.1% para la ABCD3 (p = .0003) y del 39.4% para la ABCD3-I (p = .034), representando esta mejora el número de pacientes que cambiaría de las categorías de bajo ...

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