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INTRODUCTIÓN

Los médicos se enfrentan a menudo a cuestiones éticas en el ejercicio clínico, las cuales son desconcertantes, llevan mucho tiempo y desgastan emocionalmente. La experiencia, el sentido común y, sencillamente, ser una buena persona no aseguran que los médicos puedan identificar o resolver dilemas éticos. También es esencial el conocimiento sobre los problemas éticos comunes.

NORMAS ÉTICAS FUNDAMENTALES

Los médicos deben seguir dos normas éticas fundamentales, pero que con frecuencia entran en conflicto: respetar la autonomía del paciente y actuar en el mejor interés del mismo.

RESPETO A LA AUTONOMÍA DEL PACIENTE

Tratar a los pacientes con respeto requiere que los médicos acepten las decisiones médicas de personas que están informadas y que actúan libremente. Los individuos asignan diferentes valores a la salud, la atención médica y el riesgo. En la mayor parte de los contextos médicos, diferentes objetivos y aproximaciones son posibles, los resultados son inciertos y una intervención puede producir tanto beneficio como daño. Por tanto, pacientes competentes e informados pueden rehusar intervenciones recomendadas y elegir entre alternativas razonables.

Consentimiento informado

Para que los pacientes tomen decisiones informadas, los médicos deben hablar con ellos de la naturaleza de la asistencia propuesta, las alternativas, los riesgos y los beneficios de cada una, así como de las consecuencias probables y obtener la anuencia del paciente. El consentimiento informado supone algo más que obtener la firma en las hojas de consentimiento. Los médicos necesitan informar a los pacientes, responder preguntas, hacer recomendaciones y ayudarles a debatir. Los pacientes pueden sentirse abrumados por la jerga médica, las explicaciones innecesariamente complicadas o la información excesiva a la vez.

Limitación de la información

Los médicos pueden plantearse no dar a conocer un diagnóstico grave, tergiversarlo o limitar la exposición del pronóstico o de los riesgos por miedo a que un paciente genere ansiedad intensa o depresión o que rechace la atención necesaria. Finalmente, los médicos deben proporcionar los datos relevantes, con ajuste del ritmo al que los revelan, ofreciendo empatía y esperanza y ayudando a los individuos a enfrentar las malas noticias.

De manera tradicional, en muchas culturas no se informa a los pacientes de un diagnóstico de cáncer o de otras enfermedades graves. En estas culturas, se cree que revelar un diagnóstico grave hace que las personas sufran, mientras que ocultar la información favorece la serenidad, la seguridad y la esperanza. No se debe forzar a los pacientes a recibir información contra su voluntad, ni siquiera en nombre de favorecer decisiones informadas. Sin embargo, muchas personas de estos grupos quieren conocer su diagnóstico y su pronóstico, aunque sean enfermos terminales. Por tanto, los proveedores de atención médica deben preguntar a los pacientes cómo quieren tomar las decisiones: con información y en compañía del médico o no recibir información o delegar en otros la toma ...

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